Diez Melodías vascas

Diez melodías vascas
Esta es una de las obras más logradas y conocidas de Jesús Guridi. Enrique Jordá cuenta, en el libro de Arozamena sobre Guridi, cómo surgió la versión para orquesta estrenada con gran éxito el día 12 de diciembre de 1941. Sin embargo, Guridi había armonizado estas melodías, junto a otras cuantas, en una versión para piano solo, o bien canto y piano, muchos años antes. Ocho de las diez melodías habían sido publicadas al principio de los años treinta en el álbum de Veintidós canciones del folklore vasco, que, debido a su cubierta de franjas rojas y azules, recibía el nombre familiar de «el pijama». Probablemente estas canciones, tomadas en su mayor parte del Cancionero popular vasco de Resurrección María de Azkue (1923-1924), fueron armonizadas al final de los años veinte. El Padre Donostia escribió en 1932, en El Día (7-7-1932) de San Sebastián, que eran verdaderos modelos de la difícil facilidad que debe caracterizar a este género de música.
Guridi escogió ocho de estas veintidós canciones (Sant Urbanen bezpera, Aritz adarrean, Garizuma luzerik, Jentileri un, Alabatua, Ala baita, Asiko naiz y Zorabiatua naiz) para las diez melodías, de modo que esta selección es una segunda depuración, y ello explica lo deliciosos que son los temas, buscados con esmero y buen gusto por el artista. Las otras dos melodías que completan la colección de diez, y que no aparecen en el álbum para piano, son Ni Mendixara, zortziko de Leiqueitio, del cancionero de Azkue, y Neure maitia. Esta última («Festiva») fue publicada hacia 1913, en una versión para canto y piano, en el segundo volumen de Euzkel Abestijak, compuesto por el Padre Donostia (con el seudónimo de «Udalaiz»), el Padre Arrúe y Guridi. Jordá opina que esta melodía fue recogida por el propio Guridi cerca de Ochandiano.
Sin duda, Azkue influyó en Jesús Guridi durante sus años de formación y despertó su interés por la música popular, que tan decisivamente marcó su trayectoria artística. Gracias a una pensión que le concedió don Tomás de Zubiría, Guridi se fue en 1903 a París, para estudiar en la Schola Cantorum, acompañado de Resurrección María de Azkue (1864-1951), que fue su tutor y compañero durante sus años de permanencia de París. Don Resurrección María era un filólogo y musicólogo muy interesado por el folklore vasco. El día 15 de febrero pronunció una conferencia en los salones de la Sociedad Centro Vasco de Bilbao sobre «La música popular vascongada» en la que mencionó a Jesús diciendo: Entre los artistas del mañana (…), en quien especialmente tengo concentradas mis esperanzas es en ese portentoso niño, espléndido regalo de las musas, que en fecha muy reciente nos dejo asombrados (…) en el concierto de la sociedad Filarmónica, el día 10 de enero de 1901.
Podemos decir que las Diez melodías vascas nacieron en el piano. Por eso la versión pianística que recientemente ha rescatado Jorge Otero tiene un especial interés para el conocimiento más exacto de esta obra. «El pijama» fue una fuente de gran inspiración para Guridi, que también adaptó algunas canciones para coro y otras para arpa. Regino Sáinz de la Maza transcribió tres de ellas para guitarra, y también hay otras que han merecido diversos arreglos. El propio Guridi utilizó alguna de estas canciones para ilustrar su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (9-6-1947), que trató sobre El canto popular como materia de composición musical.

VÍCTOR PLIEGO DE ANDRÉS

 
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