Nuevo CD del Cuarteto Breton con los dos cuartetos de Jesús Guridi

octubre 25, 2013

El pasado mes de Junio el Cuarteto Breton publicó en CD con el sello Naxos los dos cuartetos de cuerda de Jesús Guridi (Vitoria 1886-1961). El primero de ellos, el cuarteto en Sol nº1 compuesto en 1933, lo editamos en CM Ediciones Musicales S.L en 2007.  Presentamos las notas que Carlos Magán ha escrito para este CD sobre los dos cuartetos.

El Cuarteto en Sol, compuesto en 1933, está dedicado al cuarteto belga Pro Arte, quienes lo estrenaron en la Sociedad Filarmónica de Bilbao el 15 de diciembre de 1934, tocándose en Madrid un año y medio después a cargo del Cuarteto AMIS, a pocas semanas del golpe militar que desencadenó la Guerra Civil. Es congruente la referencia al tono de Sol sin especificar si es mayor o menor pues aunque hay momentos en que se prevalece uno u otro, en general se mantiene en una  cierta indefinición modal que con su carácter arcaizante contribuye además a potenciar la pátina de música popular que impregna toda la obra. El primer movimiento se atiene a la estructura canónica de la forma sonata, con dos áreas temáticas cuyo tratamiento y desarrollo manifiestan claramente el dominio de la técnica por parte de Guridi. En el segundo, un scherzo, el aire de vivaz danza campesina lo impregna todo, incluso en el más pausado y melancólico trío central. En el Adagio Guridi se abandona casi con morbidez a la más pura inspiración melódica, sereno y expresivo, tiene momentos de gran belleza, para terminar con un Allegro final rítmico y vibrante que utiliza la técnica de la variación dentro de un esquema próximo al rondó.

El Cuarteto en la menor, nº 2, de 1949, recibió el 1er Premio del Concurso Nacional de Música que convocaba el Ministerio de Educación. Está dedicado a Juan Antonio Ruiz Casaux, chelista de la Agrupación Nacional de Música de Cámara, quienes lo estrenaron en Madrid el 14 de mayo de 1950. En cuanto a su estructura vemos nuevamente en el primer movimiento una sujeción canónica a la forma sonata: material temático rico y contrastado desarrollado con amplitud y profusión de procedimientos, complejo armónicamente y enriquecido con técnicas contrapuntísticas e imitativas. En el segundo se ha destacado su apariencia religiosa por la naturaleza de su material melódico, que a veces parece imitar los melismas de la salmodia, en un clima general de contemplativa serenidad y marcado carácter modal. El scherzo vuelve a traernos el aroma de la danza tradicional sin perder nunca un gran refinamiento. El cuarteto finaliza con un movimiento de gran impulso rítmico que no se atiene a una estructura definida sino que se organiza como una yuxtaposición de secciones donde el elemento de cohesión es la utilización de un mismo material temático que va siendo objeto de sucesivas transformaciones. Tras un pasaje central más pausado, hasta lírico por momentos, recupera su potencia motriz inicial para concluir de forma contundente y enérgica.Aunque formada solamente por estas dos obras, no cabe duda que la aportación de Jesús Guridi al género del cuarteto de cuerdas es una de las más brillantes de todo el siglo XX español, lo que equivale a decir de toda su historia, y poseen méritos suficientes para figurar en el repertorio de cualquier cuarteto del mundo.

 

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